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Musica de Puerto Rico

     

Es natural el afán del hombre conocerse a sí mismo y conocer su origen. Esto lo lleva a vivir en una constante búsqueda, en esto resalta la lucha por entrar en la historia y no dejar nada desconocido. Ahí encuentra valor y coraje para vivir y seguir buscando sus raíces. Puerto Rico tiene un gran bagaje cultural el cual permite cada día conocer algo nuevo en Puerto Rico han surgido.

 
En el siguiente trabajo se expone una histo-biografía de la música puertorriqueña a través de los quinientos (500) años de historia cultural. Puerto Rico han surgido de tres diferentes razas, India Taína, Negra Africana y Española, y cada una tiene una influencia diferente y una aportación muy importante en nuestra cultura.


Este explicativo expone las diferentes aportaciones de cada raza y la evolución musical a través de estas aportaciones. Cada una de estas razas aportaron a nuestra cultura de manera amplia y eso trajo como resultado la sociedad que somos hoy. En honor a ese valor puertorriqueño es que queremos ampliar los horizontes históricos de nuestra música.

General

La sociedad puertorriqueña tiene tres (3) elementos raciales que formaron parte de su desarrollo cultural. Fueron las razas Taína, Española y Africana quienes dieron forma a lo que hoy se conoce como identidad puertorriqueña. Cada raza dejó grandes legados, que aún hoy, 500 años después, siguen presentes y sumamente notables.

Música Indígena


Desde mucho antes de la colonización de América, en Puerto Rico ya existía una civilización desarrollada completamente. La sociedad indígena Taína tenía un gran desarrollo cultural, político y social. Al final del siglo XV y principios del siglo XVI, cuando ocurre el encuentro de la civilización española y la indígena de América, la cultura taína estaba bien desarrollada, en específico la música y el baile. Pero para mediados del siglo XVI ya los indios eran escasos y sus legados iban desapareciendo.


En el aspecto cultural taíno hay que resaltar la música y el baile en la cual se destacan los Areytos. El Areyto era reunión donde los taínos danzaban y cantaban al ritmo de los instrumentos creados por ellos. Estos Areytos podían durar días dependiendo el motivo por el cual se celebraba. Se celebraban Areytos por motivos de una muerte, nacimiento, batallas ganadas o para declarar la guerra.


El Areyto era dirigido por un guía, el cual se encargaba de dirigir el canto de las danzas. Este marcaba los cambios de tonos o contrapasos y se lo dejaba saber a los cantantes. Según los relatos de españoles radicados en la isla de Borinquen, los Areytos eran protagonizados por los hombres y mujeres de las tribus taínas. Se tomaban de las manos o se entrelazaban de los brazos y uno de ellos dirigía el baile en una fila. Los Areytos de guerra eran los más coloridos y expresivos, los indígenas utilizaban coronas, patenas y collares de caracoles y conchas amarrados de la cintura, piernas y brazos. Estos adornos servían como instrumentos musicales que tenían un sonido parecido a cascabeles.


Los instrumentos utilizados en los Areytos eran los siguientes: en la percusión estaban los tambores, sonajeros y raspadores. El tambor era conocido como Magüey, que era un trozo de madera hueca y sellada por ambos lados y que era golpeado rítmicamente por un trozo de madero largo. Los sonajeros eran piedras, dientes, semillas, conchas marinas y cáscaras amarradas en unas fibras que eran colocadas en los antebrazos, muñecas, torso, piernas y tobillos, que al ser sacudidos producían un sonido rítmico. El Guajey era un raspador hecho de un calabazo alargado con ranuras en un costado el cual se raspaba con una varilla o con un trozo de madera. Este instrumento se conoce hoy como el Güiro.

 
Otros instrumentos utilizados por los indios taínos era las maracas y los bastones o báculos, las maracas eran unos frutas redondas (higüero) disecados y en su interior depositaban semillas o piedras. Estas maracas estaban adornadas de plumas de aves en su parte superior y su higüero estaba pintado con diferentes diseños. Los báculos sonaban al ser agitados porque estaban decorados al igual que los sonajeros. El guía lo utilizaba dando golpes contra el piso y a la misma vez marcaba el compás de la danza.

 
Para 1510 la población indígena estaba disminuyendo debido a la migración a otras islas, la extradición de indígenas hacia España, las epidemias en la isla y la explotación laboral a la que fueron sometidos. Esto trajo como consecuencia que los españoles introdujeran a la isla de Borinquen esclavos negros de África y estos trajeron consigo sus ideas y su cultura. Todos los esclavos eran traídos de diferentes partes de África lo que hacía imposible su comunicación, su única manifestación era a través de la música.


Los esclavos trajeron consigo tambores hechos de madera y piel de animales. A estos tambores se les conoce como Bombas. Se ha comentado que los esclavos planificaban sus rebeliones tocando estos instrumentos, ya que al carecer de lenguaje común, el repique de los tambores es como un estilo de clave. Esto fue el panorama durante los siglos por venir. Mientras esto sucedía en las diferentes centrales azucareras, el panorama en la zona donde residían los grandes hacendados descendientes de españoles, pero ya considerados criollos, la influencia de Europa se hacía muy presente en sus vidas.

Música Jíbara


Previo a los 1800’s comenzaba a desarrollarse una sociedad llamada campesina que fue la que se estableció en la zona interior rural de la isla de Puerto Rico. Esta sociedad, al estar tan apartada de los movimientos musicales dio paso a que se creara la música jíbara y las danzas, entre otras. Esta clase tenía las influencias de todos los ámbitos existentes en el país. Tenían tantos elementos indígenas, españoles o europeos y africanos. La música en Puerto Rico fue evolucionando durante estos siglos, pero fue en el siglo XIX donde la manifestación musical tenía su apogeo en todas las expresiones.


Puerto Rico también durante el siglo XVII y en adelante desarrolló importante ritmos como la música jíbara o campesina, que tiene sus raíces en la zona montañosa y agricultora. Desciende de las tradiciones moras y españolas, traídas a la isla por los colonizadores y sus descendientes, y además lleva la influencia de las tradiciones africanas que los esclavos libertados y cimarrones llevaron a las montañas.

La influencia española está presente de diversas maneras. Su gran legado fueron los instrumentos y el estilo de música suave y romántica. Expresiones sobre el amor, la naturaleza, la vida y la religión son los temas más tocados e improvisados en el Seis, una expresión musical puertorriqueña por parte de las comunidades establecidas en las zonas rurales de Puerto Rico y que dio paso al desarrollo de lo que fue y es la música jíbara. Este estilo de música tiene varias variantes, alrededor de 25 formas, entre ellas el Seis Bayamonés, el Seis Chorreao y el Seis de Bomba. Usualmente el Seis es cantado en décimas. Este estilo fue cultivado en España durante el siglo XVI y en Puerto Rico sigue siendo una tradición poética muy utilizada por los cantantes de Seis. Los instrumentos utilizados para la elaboración de esta música es la guitarra, el cuatro, que es una versión pequeña puertorriqueña de la guitarra española, y es el instrumento principal de esta música y el güiro, que es legado taíno.

 
Las variaciones del Seis durante los siglos XVIII y XIX dependen de las zonas geográficas y económicas de la isla. Es nacido y moldeado en las montañas centrales donde muchos españoles se radicaron a cultivar productos de café y tabaco, pero se propagó a casi toda la isla.
 

Otra de las derivaciones de la música puertorriqueña es la trova que nace al igual que el Seis, en las montañas de la isla. Su distintivo está en que la música es cantada por campesinos con poca o ninguna educación, que cantan de manera poética e improvisada. La mayor parte de los temas son de índole religiosa o de temas sociales. La mayoría de los cantantes de música jíbara son conocidos como trovadores, son autodidactas y conocen muy bien los acontecimientos del país y son expertos improvisadores.
 

Muchas veces se crean debates de improvisadores y el puertorriqueño lo ha hecho más difícil pidiendo un Pie Forzao, que obliga al contrincante a dejarse llevar por esa frase. Cada canción cantada por un trovador debe tener mucho dominio de la improvisación y debe mantener un respeto por la figura del otro trovador. La instrumentación de esta música es igual a la del Seis, donde el principal es el Cuatro Puertorriqueño.
 

Un conjunto jíbaro típico consta de un solista, una guitarra, por lo menos un cuatro, un güiro y, en la actualidad, bongó y bajo. Las letras de las canciones pueden ser escritas o improvisadas y expresan el estilo de la vida rural y la visión del mundo jíbaro. El variado repertorio de música campesina incluye aguinaldos, décimas, y adaptaciones de formas de baile europeas tales como el vals, la danza, la polca y la mazurca.

La Danza


La Danza Puertorriqueña es uno de los grandes bailes de salón que se destacaba por su elegancia y romanticismo. Su elegancia estaba en que las mujeres vestían hermosos trajes y abanicos y los hombres vestían con corbatas y colas blancas. El romanticismo estaba en la forma cordial y respetuosa con que los caballeros invitaban a bailar a las mujeres que asistían a los bailes. Se comenzó a manifestar a mediados del siglo XVIII, pero tuvo un gran apogeo durante el los primeros 30 años del siglo XIX. La contradanza de figuras fue el más que dominó y era de procedencia española. Su compás era de dos por cuatro (2x4), se dividía en dos partes de ocho (8) compases repetidos, la segunda parte era más movida que la primera. Para 1840 se permitía más coreografía y libertad y se comenzaron a utilizar temas de compositores puertorriqueños.
Para 1844, Puerto Rico tiene un nuevo gobernador y a la misma vez entra un nuevo estilo de danza de procedencia cubana, se llamaba la habanera y muy rápidamente se convirtió en la favorita de bailarines y compositores puertorriqueños. Esta nueva danza contrastaba mucho con la contradanza y produjo un gran escándalo en la comunidad conservadora lo que causó su prohibición en 1849 por el gobernador de turno, don Juan de la Pezuela. Pero esta situación no la detuvo, por el contrario, la habanera fue evolucionando y se desarticuló en dos (2) partes: la introducción pasó a ser el paseo y la segunda parte era la más rítmica y movida, y para 1854 los compositores se adaptaron a ella.
 

La danza puertorriqueña va a tener dos (2) escuelas, una para 1870 y su centro va a ser la ciudad de Ponce por el músico y compositor Manuel Gregorio Tavares. Esta danza va ser sumamente apasionada, audaz, espontánea y sentimental con mucho toque europeo y su instrumentación era mayormente pianística. La otra escuela era la sanjuanera, centrada en la ciudad de San Juan. Cuando muere Tavares entra en el ámbito de la danza Juan Morell Campos, quien se convirtió en la figura principal de la danza puertorriqueña al componer más de 200 danzas. La danza de Morell Campos era más orquestada pero mantuvo el mismo romanticismo y belleza que la de Tavares. Una de las danzas más importante desde su composición en 1868 hasta la actualidad es la Borinqueña, escrita por Lola Rodríguez de Tió y fue inspirada para la Revolución del Grito de Lares y que actualmente es nuestro himno nacional, con algunos cambios, pero con la misma esencia y fortaleza con la que se escribió.

La Bomba
 

El elemento africano es uno de los más notables de nuestra música, ya que hasta los géneros actuales utilizan los instrumentos que estos trajeron como parte de su incorporación a América mediante la esclavitud. Durante el siglo XIX fue donde más auge tomó la música africana. Cada vez más eran más comunes las rebeliones de esclavos y la migración de muchos esclavos de diferentes antillas en y hacia Puerto Rico. La Bomba es la expresión musical directamente relacionada con los africanos negros. Esta música es la más antigua del folclor puertorriqueño. Se desarrolló en los ingenios azucareros de la Isla de Puerto Rico donde los esclavos buscaban una identidad y una manera de sobrellevar sus vidas dentro del sistema esclavista. Muchos encontraban una relación íntima y espiritual entre los sonidos del tambor y la trascendencia espiritual. Este tipo de interpretación de los simbolismos y significados de la Bomba trajo como consecuencia los estereotipos para con la comunidad negra. Fueron relacionados con actos de brujería y las personas de alto status social consideraban esta música como de bajo status socioeconómico.


Los instrumentos de la Bomba consta de dos (2) o tres (3) barriles o bombas, los Cuá que son unos palitos de madera y una (1) sola maraca. Las canciones de bomba tienen diferentes métricas de composición y se les conoce como Seis de Bomba. Estas canciones se dividen en coro y verso alternados de manera responsorial.
 
Hay muchas variaciones en la composición de las canciones del Seis entre las que están Sicá, Bambulaé, Danué, Calindá, Paulé, Gracimá, Balancé, Cocobalé, Cunyá, Belén, Leró, Mariandá, Yubá, Cuembé y Holandé. En los ritmos al tocar la bomba están el Sicá, el Cuembé, el Yubá, el Holandé, Seis Corrido y Corvé, estos últimos dos (2) son ritmos de la región de Loíza Aldea.


Para bailar Bomba los participantes forman un círculo de la danza y toman vueltas en danza a solas entre los individuos y el tambor. Los bailes de bomba estaban cuando celebraban bautismos, bodas, y nacimientos. El temor de los propietarios de esclavos hacia las rebeliones permitió las danzas el domingo solamente. Las bailarinas de Bomba utilizaron sus faldas para realizar un mímico y para empujar la diversión en los propietarios auxiliares.


La manera de bailar bomba va a depender de los piquetes que realiza el Primo y los ritmos constantes los llevan los buleadores. El objetivo del bailar la bomba es realizar la mayor cantidad de piquetes sobre el ritmo sin que el Primo pueda marcar los pasos con certeza en el tambor. Esto establece un diálogo de manera responsorial entre el Primo y el bailador(a) con mutuo respeto por ambas partes. Las líricas de la música de la bomba son generalmente temas tópicos referentes a la vida diaria en la comunidad, tal como lazos sociales, trabajo, o acontecimientos históricos

La Plena
 

La plena surgió a finales del siglo XIX en las zonas azucareras de la costa sur de Puerto Rico. Con la llegada del siglo XX, Puerto Rico, ahora colonia de Estados Unidos, comenzó a experimentar el desequilibrio económico, el desalojamiento de los obreros costeños y campesinos, la influencia de inmigrantes caribeños de habla hispana, francesa e inglesa, y el surgimiento de barrios pobres en la ciudad. De la interacción de estos pueblos y culturas nació la plena.


La plena se le consideró como la música nacional de Puerto Rico mucho antes de pasar a ser grabada por diferentes artistas. Uno de los pioneros de la música plena es Joselino Bumbún Oppenheimer quien formó y dirigió la primera agrupación de plena en Puerto Rico. Este se destacó también por tocar todos los instrumentos de la plena, tales como pandero, güiro y otros.


Con la llegada de varios pobladores y familiares de esclavos de las diferentes islas cercanas a Puerto Rico trajeron consigo elementos musicales y estilos que llamaron la atención de los puertorriqueños. La influencia directa de la plena es en la bomba. La mayoría de los Pleneros incluyendo a Bumbún fueron alguna vez bomberos. La letra de la que está compuesta la plena es mayormente en acontecimientos que suceden en Puerto Rico ya sea asesinatos, problemas sociales, condiciones de los trabajadores, prostitución, desempleo, condiciones de vida de los pobres y entre otros, eran cantados con un tono irónico . Esta música se convirtió en la preferida de las huelgas y de casi toda la población, a excepción de la elite que en un momento al ver el auge y la influencia de esta música en los trabajadores y ver que toda la población pobre se identificaba con ella, la categorizaron de vulgar y primitiva.


La plena vino a suplantar la bomba y la música jíbara. Para 1925 la plena se había dispersado por todas las regiones de Puerto Rico. Entre 1925 y 1950 César Concepción y Canario habían extendido la popularidad de la plena hasta los diferentes salones de bailes y llegó a tener reconocimiento intelectual en la elite del país. En este periodo, la radio tuvo un factor determinante ya que pudo llegar a diferentes audiencias y la llevó a la comercialización. Entre 1950 y 1960 la plena regresó a las raíces de donde nació, tomando como referencia la clase trabajadora e incorporando más elementos africanos, de bomba. Rafael Cortijo y Mon Rivera son los más que se destacan en esta época, los que también aprovecharon la tecnología de la grabación para hacer modificaciones y llevar los mensajes y situaciones de la clase pobre del país.
Los instrumentos de la plena se componen de diferentes tamaños de panderos, tambores, güiros y bajos. Este estilo de música a pesar que tuvo mucho auge en la actualidad al igual que la bomba y la música jíbara pasaron muchos años sin ser apreciadas en la radio y no es hasta la década de 1990 que comienza el resurgir de la plena y continua hasta la actualidad en donde muchos artistas puertorriqueños han retomado los elementos de plena y bomba en sus canciones.


En la actualidad, casi todos estos géneros musicales se consideran música de navidad, pero la realidad es que tanto la Bomba como la Plena siguen formando parte de lo que se escucha a nivel local e internacional. Para este tipo de música hay escuelas que enseñan a tocar y bailarla. La plena y la bomba cada vez toman más auge debido a que artistas puertorriqueños con reconocimiento internacional han llevado estos elementos a diferentes partes del mundo.

 
Por otro lado, la música jíbara y sus variantes, incluyendo la danza, son estilos musicales que tienen su reconocimiento en diferentes festivales y ferias. Ha dejado de ser sólo música navideña, sino que se puede escuchar en cualquier momento del año y se ha reconocido como un arte único, exclusivo y de gran prestigio.


Todos estos elementos musicales son los que forman nuestra identidad puertorriqueña y que le han dado la exclusividad y originalidad. Tanto los Indios Taínos, los africanos negros y los españoles moldearon y dieron paso a lo que hoy es la Nación Puertorriqueña.


POR
MIRIAM MOREY HERNANDEZ


 

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